Lo nuevo de Piglia

Blanco Nocturno es el nombre de la última novela del argentino Ricardo Piglia, trascurre en la Argentina de 1972 en la antesala del peronismo.
El argentino Ricardo Piglia hablaba sobre el lector, y dijo una de las frases más elegantes que he oído de boca de un escritor: “Tendría uno que ser como Riquelme: él puede cambiar el ritmo, poner una pausa al tiempo. Y el libro propone una pausa. La defensa del libro (más allá de tipo de soporte) es la defensa de una temporalidad específica”. No importa si es en Tablet, iPad, iPhone o i-lo-que-sea, ni tampoco la velocidad que logren alcanzar las comunicaciones. No importa si están últimos en la tabla, si es contra River o contra Racing. Riquelme es la pausa. El libro es esa respiración artificial que genera caños, gambetas y gritos.
Lo dijo en la Feria Internacional del libro de Guadalajara, la primera semana de diciembre. Allí presentó su nueva novela Blanco Nocturno, publicada por Anagrama. Su última obra había sido Plata quemada, publicada hace trece años, cuando ganó el Premio Planeta. Entre medio ha habido relatos y sobre todo ensayos y críticas.
Piglia no cuenta historias políticas, aunque ubica sus ficciones en un contexto político determinado, y lo hace influir en la vida privada de las personas. Cree que eso pasa en Latinoamérica. Blanco Nocturno trascurre en la Argentina de 1972 que espera a Perón. Sigue a Faulkner en la utilización de una familia como motor narrativo y habla de la quiebra de una empresa automotriz. Mezcla fragmentos de pensamiento con thriller policial, género al que se dedicó como editor desde sus inicios. No desaprovechó la presentación de su libro para hablar de Kirchner y Fogwill, de quienes dijo, tenían algo en común: “Mucha gente los odiaba”. (Andrés Cárdenas)







