The morning benders

Dos discos y a cobrar. Una banda californiana con poco rodaje que sorprende por su temprana sensibilidad y buen gusto. Ambientes cargados de talento que parecen tener mucho por entregar.
Chris Chu, un vocalista con cara de pre adolescente, se sienta en una azotea y explica que hace tiempo la banda de la que forma parte viene buscando rozar aquellos muros de sonido que Phil Spector le dejó a la música contemporánea, mucho antes de ponerse a jugar con pistolas. Algunos ladrillos de ese muro fueron levantados por The morning benders con el segundo disco de su carrera lanzado este año: Big Echo.
Aquella belleza demoledora armada en un estudio de San Francisco, California, llamó la atención de varios y el cuarteto terminó enfrascado en giras teloneando a MGMT y Deerhunter. Asimismo, su low fi texturado y siempre atmosférico, es una recreación de influencias que pueden ir desde The Posies hasta The Beatles, y que ha sido celebrada desde su debut en el 2008, con Talking Through Tin Cans, una pieza calificada como uno de los mejores registros mejor de ese año.
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