La muerte del guardián

Uno de los mejores escritores estadounidenses del último siglo dejó de existir el miércoles por “causas naturales”, segùn informó su agente. El autor no se había dejado ver públicamente en 50 años. Tenía 91.
Si te gusta Carver, Roth y Updike; si crees en la simpleza y en realismo crudo y sin adornos que ha reinado en la literatura universal en los últimos años, entonces lamentarás la muerte de Salinger.
Pocos podían como él describir y cristalizar el comportamiento infantil y juvenil en sus relatos (en Nueve Cuentos hay buenos ejemplos de eso: Teddy y Para Esmé, con amor y sordidez), y quizás el Guardián en el centeno sea la mejor demostración, paradójicamente, de un adulto capaz de empatizar de tal manera con la frustración adolescente, que influyó a lectores en todo el mundo como nadie antes -o después- pudo hacerlo ¿Les suena Mark Chapman?
Según su agente, un tipo de apellido Westberg, el escritor se había fracturado la cadera en mayo pero se había recuperado bien, por supuesto, siempre en su casa de Cornish, New Hapmshire, de donde practicamente no salió en casi medio siglo.
Su salud empeoró considerablemente a comienzos de este año y pasó lo que tenía que pasar. Ahora se vendrán las especulaciones sobre libros póstumos (en vida publicó cuatro, el último de ellos en 1965) y sobre su herencia. Jerome David Salinger dejó dos hijos, uno de ellos, Margaret, escribió en el 2000 una biografía donde lo acusaba de golpearla a ella y a su madre, de beber su orina en las mañanas y de padecer una enfermedad que lo llevaba a inventar palabras: glosolalia. Puro morbo.
“Salinger subrayó que estaba en este mundo, pero no era parte de él. Su cuerpo se fue pero su familia espera que siga estando con aquellos que ama, sean figuras históricas o religiosas, amigos personales o personajes de ficción”, dijo Westberg en una declaración pública.
Lo que él no sabe, es que los libros que un autor pública les pertenecen también a los lectores. Quién sabe, tal vez ahora que ha muerto, Salinger vuelva a la vida. (Raúl Morales)







