rollinga

Home | Cartelera | Revista | Contacto

Destacado

N.4: Pixies, la pandilla salvaje

N.4: Pixies, la pandilla...

Seguimos creciendo con entrevistas exclusivas, música, cine y literatura. Ahora te dejamos el alimento perfecto en su cuarto ...

Disco

Colour the trap / Miles Kane

Colour the trap / Miles ...

Repasando la mejor tradición del pop sofisticado y sesentero inglés, Miles Kane proclama en su debut solista, ...

Libro

Una joya de Raymond Carver

Una joya de Raymond Carv...

"¿Quieres hacer el favor de callarte por favor?" fue el primer libro de cuentos de Raymond Carver, ...

CINE

Andrés Wood logra conmover con su película “Violeta se fue a los cielos”

Andrés Wood logra conmo...

Con una actuación sobresaliente de Francisca Gavilán, el filme –que se estrena el jueves 11- es un ...

Más Extraño

La censura de La Tercera a una columna de Carlos Huneeus

La censura de La Tercera...

El diario de Alvaro Saieh no quiso publicar un texto del cientista político porque criticaba a ...

Los 10 discos del año según Rollinga

1.- Veckatimest / Grizzly Bear
Con su segundo disco, Yellow House (2006), hubo dos hechos que cambiaron el destino de Grizzly Bear. Uno: que el sello Warp, siempre asociado a la electrónica y al sonido futurista, se fijó en ellos. Dos: que Thom Yorke, el líder de Radiohead, los alabó tras verlos en un show en vivo en Nueva York, y les propuso, más encima, abrir algunos de sus shows.

Entonces vino el salto definitivo. El estado de gracia que los estadounidenses necesitaban para creer en sí mismos. Una propuesta que, para los que los seguimos desde su debut, Horn of Plenty (2004), ha evolucionado en intensidad, complejidad y densidad como pocas bandas de rock contemporáneo.

Porque hay que decirlo: Grizzly Bear no es una banda fácil de escuchar. Tampoco es de aquellas que podría tener cuatro o cinco canciones en lo más alto de los rankings radiales. Lo de este cuarteto va en otro sentido. Con el folk como punto de arranque, sus canciones logran desfigurarse y transformarse en distintos estados. Si en el excelente Yellow House, sus melodías estaban creadas a partir de injertos de Tom Waits, Animal Collective y, principalmente, del sonido luminoso y sixties de The Beach Boys, en su nuevo álbum, Veckatimest, hay un esfuerzo inusual por despistar y agradar; por jugar y experimentar. Cheerleader, por ejemplo, juega con estribillos femeninos sesenteros, Ready Able posee el encantamiento hipnótico de la mejor declaración amorosa, While You Wait for the Others, carga con una sicodelia tan sutil como adictiva y All We Ask tiene una introducción que recuerda al mismísimo Víctor Jara.
Grizzly Bear es una banda que permanentemente busca el cielo. Sus melodías están hechas para escucharlas en una nube, mientras se viaja sin escalas hacia el infinito. Sus arreglos, fraguados para oídos intrépidos, tienen un aire de desencanto y juventud. Pero, por sobre todo, la búsqueda de un lenguaje particular. De encontrarnos de frente con una especie única. Más que discos, lo que este grupo logra plasmar es un lenguaje especial donde no caben modas ni gestos cool. Esto es arte verdadero de una banda que todavía no alcanza su techo.

2.- A Strange Arrangement / Mayer Howthorne
No sólo es blanco como la harina, sino que además usa gruesos anteojos y ternos más propios de un jazzero que de un experto creador de música negra. Soul y R&B centellante para un debut arrollador, que acompaña día y noche desde las iluminadas calles de underground más sofisticado. Ajeno a las modas actuales para músicos que bordean los 30, en el caso de Howthorne (29), las doce canciones de A Strange Arrangement son una especie de neo soul que surgió de tanto escuchar los discos de Al Green, Earth, Wind & Fire, Otis Redding y de Temptations. Melodías para chicas taciturnas y anécdotas de amor y desamor que recuerdan los paseos en automóvil con su padre en las calles de su natal Ann Arbor, Michigan. Este cantante, productor y multi instrumentista, es uno de los más nuevos contribuyentes al género retro: etiqueta que se añade a casi cualquier obra contemporánea que suena como si hubiera sido grabado originalmente entre 1966 y 1974. Un hallazgo potente y un regalo certero pára cualquier oído bien constituido.

3.- Animal Collective / Merriweather Post Pavilion
Baterías turbulentas, sonidos psicodélicos y juegos sonoros constantes, pero ahora, en dosis precisas. El octavo disco de su carrera es una experiencia de pop eléctrico harto más enfocado, en el que hay innegables melodías. No hay cosas excesivamente freak como para provocar rechazo y es casi como si ellos mismos se hubiesen domesticado.

4.-Wolfgang Amadeus Phoenix / Phoenix
Guitarreado y bailable, se trata de un viaje sin paradas por un álbum del mejor y más elegante pop electrónico del 2009. La cuarta placa de la banda francesa que canta en inglés, Phoenix, es un ejemplo de cómo en sólo 10 temas se puede crear un submundo de atmósferas y texturas que asemejan un recorrido donde cada nuevo destino tiene un estado de ánimo particular y donde la mezcla de rock y temáticas amorosas no tienen porqué ser empalagosas. Así, la placa parte con el pie derecho gracias a la inspirada y animosa Lisztomanía, donde la característica voz de Thomas Mars nos invita a un paseo que nunca se agota, al ritmo de una liviana muralla de guitarra, bajo y batería. 1901, la canción que le sigue, incluye toques máselectrónicos, de esos tan habituales en la música gala, y que nunca abandonan el resto del álbum, que cuenta con temas imprescindibles como los ya mencionados junto a otros como Countdown y Rome, ambas con una inspirada estructura in crescendo. Un álbum amable, intenso y refinado para escuchar sin sobresaltos de principio a fin.

5.-Bitte Orca / Dirty Projectors
Una extraña mezcla de sonidos africanos, como a los que nos expuso hace un tiempo Vampire Weekend, pero con acompañamientos menos frenéticos y más cercanos al soul, el gospel, el R&B o el pop a lo “Timbaland” de moda es lo que ofrece esta agrupación estadounidense.
Liderada por Dave Longstreth, vocalista principal y autor intelectual tras este experimento que ya va en su sexto álbum, Dirty Projectors presenta a lo largo de 10 temas una serie de composiciones que en una oída rápida podrían parecer un reciclaje de las más tradicionales sonoridades afroamericanas, pero que al ser examinadas con mayor precisión dan cuenta de una construcción sonora que se mantiene siempre al borde de la distorsión o el incorrecto ensamblaje de sus piezas. Destacan por su eclectismo temas como Temecula Sunrise, que abre el disco, Caníbal Resource o The Bride. Y es precisamente en esta métrica propia y especial donde radica la gracia de un disco que en apariencia se muestra algo más tradicional de lo que en verdad es y que se esconde tras un conjunto de capas que valer la pena descubrir.

6.- Actor / St. Vincent
Dibujado más que tocado. El núcleo de St. Vincent, la guitarrista Annie Clark, despachó un disco donde imperan las armonías de medio tiempo, con arreglos y bases trabajados con estilo. Ahí aparece la voz dulce de Clark pidiendo que la salven de lo que desea. Esa paradoja ayuda a entender que detrás de la melodía perseguida con linternas y encontrada en cada una de las once habitaciones que componen el disco Actor, hay intrincados juegos de procesadores y baterías guiados por las cadencias de Clark. Actor, es un disco inteligente más que pasional, pero la precisión de The sequel y de Actors out of work (una de las más aceleradas), regala sustancia urbana. Aquí el mérito de St. Vincent es tocar algo que sólo es simple en la superficie. Más ambicioso y sofisticado que su predecesor, Marry me (2007), para componer Actor esta delgada chica armó un ambiente sacado de película: se encerró en un hotel francés con un portátil (cargado con el software GarageBand) y un par de audífonos. El material fue pasado a su banda y Actor tomó vuelo para ayudarle a cambiar su piel de talentosa promesa, en sólida y respetable realidad. Entre lo más elegante del año que termina.

7.- I had the blues but I shook them loose / Bombay Bicycle Club
Un EP producido por Jim Abbiss, hombre detrás del debut de los Arctic Monkeys, UNKLE, Kasabian y Editors; (en general, una inspiración innegable), y un par de singles, eran todos el antecedentes para el puntapié inicial de una banda londinense que apenas supera los veinte años de edad promedio. Canciones aceleradas y encantadoras (The Hill, Cancel on me, Dust on the ground), más un par de trucos con cartas, hacen de este disco un imperdible del 2009. Una banda sin complejidades pero con un montón de talento que, de enriquecerse, podría dar más de una sorpresa.

8.- Manners / Passion Pit
Última pepita de oro del pop estadounidense, el estilo fresco y ochentero del quintento huele a algo conocido: MGMT. Como unos hermanos menores que desprecian la sicodelia y la nube hipnótica del dúo, Passion Pit se abre camino en un festival de pop sintético donde desfilan melodías eufóricas, beats multicolores y donde no parece haber espacio para el pesimismo. Porque todo en Manners huele a buenas vibras y fiesta. Como si cada tema fuera especialmente gestado para la previa de la salida nocturna. Angelakos y sus muchachos clavan estacas de pop bailable, hecho para mover pies y cabeza y que piden la pista de baile como un drogadicto su dosis para seguir sobreviviendo.

En ese espiral de ritmos contagiosos, “Little Secrets” y “The Reeling” -que, curiosamente, tienen amplios coros infantiles- rankean en lo más alto. Tanto como las agitadoras “Make Light” o “Sleepyhead”, gemas de pop tan perfecto como excitante.

9.- Living Thing / Peter Bjorn and John
Habría sido fácil para estos suecos tomar el camino amarillo de los ganchos fáciles y ritmos simplones y saltarines, pero no. Lo que decidió hacer el trío fue ir a la fuente de su impronta y recoger sólo lo necesario. El resultado es un disco más oscuro pero no por eso menos rítmico. Si bien hay menos guitarras, los arreglos se vuelven interesantes cuando la percusión y las voces toman un protagonismo lleno de buen gusto.

10.-It’s Blitz / Yeah Yeah Yeahs
Aunque la apuesta de bajar los decibles, perder unas cuantas guitarras y dosificar la energía que los hizo destacar, era una riesgosa, con su tercer disco los YYY lograron un delicado sonido construido sobre sus nuevas bases electrónicas y la apuesta primigenia de la banda: el rock, lo que les permite no perderse en juegos superfluos de sintetizadores y sacar todo el provecho a esta explosiva mezcla.

… y dentro de poco: los 30 de la década.



Rollinga en FlickrRollinga en Lastfm Rollinga en Twitter Rollinga en Twitter

Comentarios
María Belén Vera Dice:

7.- I had the blues but I shook them loose / Bombay Bicycle Club

Creo que es uno de los discos que más he escuchado este año
buena reseña
Grizzly Bear se ha llevado todos los galardones de mejor disco en los blogs que he leido, bien merecido lo tienen
además hacen buenos videos http://www.youtube.com/watch?v=Puph1hejMQE

Saludos :D


Seba Dice:

Para mí el que se lleva todos los méritos es Veckatimest de Grizzly Bear. Un álbum redondo, por donde se le mire. Creo que cae dentro de los mejores de la década.


Mario Dice:

definitivamente quedaron al debe con la gran mayoria de estos discos.

1º Living Thing de Peter Bjorn and John es una porquería en su máxima expresión.

2º No incluyeron ningún disco de factura nacional y eso que este año estuvo plagado de discazos.

3º de toda la lista rescato tres, los demás son súper imprescindibles y de 0 trascendencia.

mal rollinga. esta vez, solo les falto inflar a astro y estamos daos. XD


mati Dice:

Living Thing de Peter Bjorn and John una porqueria?
pf, a mi me encanta!

buena seleccion
saludos!


Y tu comentario es..

Destacados
Cupon
Sponsors
Cafe espresso Smirnoff
Menú
SUSCRIPCIÓN
Recibe las ultimas noticias de rollinga en tu correo electrónico:
Camaradas
link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1  link1