Grand-Lee Philips / Little Moon

Un timbre de voz profundo para las últimas horas del día. Una vez más, como lo viene haciendo hace más de veinte años, Grant-Lee Phillips se adentra en los caminos del folk más melodioso con Little Moon.
No hay sorpresas en su sexto disco como solista luego de bajarle la cortina a Grant-Lee Buffalo hace casi una década. Sin embargo, es necesario recalcar que el suyo es un camino fortificado por una convicción estilística que se volvió moda sólo hace poco, mientras él, desde la vereda menos comercial, levantaba una canción memorable detrás de otra.
Es extraño lo que este californiano hace al empapar sus temas de claves armónicas sureñas, incluso reflotando trazos de bluegrass en sus estribillos. Es curioso y le da a Phillips un sello particular que alguna vez se vistió de experimentación, usando bases programadas en el celebrado Mobilize (2001). Pero eso ya fue y Phillips no quiere volver a ello. Incluso ya pasó por la catarsis de grabar un puñado de covers (Nineteeneighties, del 2006), así que ¿para qué engañarse? En Little Moon mandan los arreglos de guitarra acústica y poco más junto al piano y la batería. El tema homónimo recuerda al single Mona Lisa de Virginia Creeper (2004), mientras que Strangest Thing aparece con algo de grandilocuencia para romper el molde. Violet, en ese sentido, funciona como uno de los más íntimos, en su calidad de envidiable declaración de amor hacia su hija.
Grabado en vivo en pocos días casi no hay overdubs en él. El aura artesanal se percibe en cada canción y una pátina de clásico envuelve tracks como The sun shines on Jupiter, aunque éste, como los otros once cortes de Little Moon, no vayan a encontrar los oídos más atentos en el público menor de 30. Sin embargo, aquí está: una nueva frazada para abrigarse aunque afuera todo se parezca más bien a un infierno. (R. Vera)








