Un hombre odiado por Estados Unidos

Gary McKinnon, uno de los hackers más conocidos del mundo, amenazó con suicidarse si lo extraditan a las tierras de Obama para ser juzgado.
Su fama radica principalmente por haber sido quien llevó a cabo según varios periódicos norteamericanos, el mayor asalto informático a un sistema militar de todos los tiempos. Gary Mckinnon, británico, ha luchado por más de ocho años en contra de la extradición a Estados Unidos, en donde arriesga entre 60 o 70 años de cárcel. Finalmente la extradición fue lograda y debido a su estado físico y mental (sufre el mal de Asperger) se teme que concrete su amenaza de quitarse la vida.
El hombre admitió públicamente haber realizado las intromisiones de las que se le acusa, pero duda del calificativo de terrorista que le han dado algunos medios de comunicación en el mundo. ¿Es terrorismo o simplemente una manera nueva de ser revolucionario en estos años en que estamos rodeados de computadores?
Solo, como era conocido en la red, asaltó un cúmulo de redes del ejercito gringo que incluyen la NASA, la Armada estadounidense, el Departamento de Defensa y la Fuerza Aerea. También hizo lo propio con el Pentágono, por lo cual podemos hablar de sistemas invadidos por un nuevo tipo de de héroe cibernético, aquél que en vez de agarrar armas y poner en peligro vidas humanas, intenta conocer e infiltrarse en esos sistemas que nos han sido privados y en los que curiosamente muchas veces se debate la existencia de muchos de nosotros. McKinnon, quizás es más que un nerd que no asumió las consecuencias (o quizás si), tal vez fue quien pudo poner en el tapete la idea de que en la red hay menos barreras de comunicación y conexión de las que hay día a día en la interacción personal.
Quizás las imágenes de revolucionarios con escopetas y puros en la boca ya no estén de moda y ahora la de “Geeks” con anteojos y chalecos hechos por sus madres sea lo que los grandes organismos deben temer y condenar (y lo que en un futuro podremos utilizar como íconos pop en las poleras). Tal vez el idealismo ahora pasó a ser una molestia para quienes, por medio de la acción de las teclas, pueden hacer temblar las mentes controladoras de muchas de esas caras invisibles detrás de los organismos de inteligencia.
A lo mejor ahora nuestros computadores son más bien armas que nos entregan libertad de acceso a las grandes instituciones, para así hacernos seres con más posibilidades de conocimiento. Son más que tarros, son pistolas calientes. (Francisco Méndez)







