Gracias a Berlín por estos discos

Repasamos sonidos memorables grabados en la capital federal, justo cuando se cumplen 20 años de la caída del muro.
La capital de Alemania Federal como la gris inspiración, como el catalizador de la depresión y la esperanza. Álbumes grabados en el nido de los sonidos industriales, crudos, decadentes y de vanguardia. Berlín, la del perpetuo invierno junto a los vestigios del muro, donde se levantan estudios de grabación que todavía huelen a la Stasi y donde muchas bandas foráneas decidieron grabar sus discos a través de las décadas, antes y después de la reunificación que por estos días cumple dos décadas.
David Bowie, Brian Eno, U2, Nick Cave an the Bad Seeds, Depeche Mode. Los paisajes industriales y de la Alemania del este parecían tener un encanto desgarrador que para muchos rockeros tornaron en urgencia creativa. Ahora la cosa es diferente pero todavía la arquitectura al otro lado de la puerta de Brandenburgo tiene melancolía vintage y los rasgos de resentimiento que rodearon la creación de varias piezas clave en la música contemporánea.
David Bowie fue uno de los primeros. El duque blanco vivió una temporada en el lado comunista de la vereda y en 1970, secundado por Brian Eno, comenzó a materializar The Berlin Trilogy. Sonido más bien electrónico y sintetizadores que recogen lo que se fraguaba en el underground berlinés. Bowie lo reproduce sin respiros, en entregas que tienen mucho de experimento y poco de pretensión comercial. Sin embargo, su influencia en el New Wave posterior es indiscutible. Los discos son Low, Heroes (el único grabado íntegramente en Berlín) y Lodger.

Un impulso de todo esto sopló la espalda de Iggy Pop (también la de Lou Reed, quien en 1973 publicó un disco magistral bautizado igual que la ciudad). Iggy pidió ayuda a Bowie para dar forma a su primer intento solista: The Idiot (1977). Apenas 8 temas grabados indistintamente en Munich y Berlín, que aceleran y juegan a ir un poco más allá de lo que el fibroso compositor venía haciendo con los Stooges. El tema Mass Production, que dura casi nueve minutos, es un buen ejemplo. Su voz es letal, montada sobre una capa que mezcla punk con pizcas de Kraftwerk, que sirvieron de inspiración al mismísimo Ian Curtis.

Lo de U2 y Achtung Baby es uno de los símbolos más notables del deseo de una banda por buscar un sonido nuevo no sólo apelando al esfuerzo y a las voces interiores de los miembros, sino que también recogiendo las influencias que brinda el entorno. De este modo, el penúltimo de los mejores larga duración de los irlandeses surgió luego de la reclusión que llevaron a cabo en los viejos estudios Hansa, emplazados a pocos metros de donde pasaba una sección del también llamado “muro de protección antifascista”. La paradoja, sin embargo, fue que el ambiente estaba tan cargado, que la búsqueda de luminosidad ante la reciente unificación se transformó en un montón de malas vibras que tiñeron de oscuridad Achtung Baby. El productor Brian Eno lo recuerda así: “Berlín se transformó en un apoyo conceptual para el disco. El Berlín de los años treinta -decadente, sexual y oscuro-, resonando contra en Berlín de los años noventa -renacido, caótico y optimista-”.
El grupo se instaló ahí el 3 de octubre de 1990 para grabar una abrumadora cantidad de tomas por cada canción. Una búsqueda que dio sus frutos, consiguiendo unánimes elogios cuando fue lanzado el 19 de noviembre de 1991. Dicen que por esos días Edge venía escuchando desde música dance hasta Nine Inch Nails, mientras que Larry Mullen Jr. mataba el tiempo con Jimi Hendrix y Cream. El cóctel estaba servido.

De la nueva camada, quienes viajaron a ese lado de Europa para conjugar estilo e impronta, fueron los ingleses de The Rakes. Su álbum Klang (sonido, en alemán), publicado este año, tiene como resultado las letras más directas y los temas más agudos de su breve carrera. ¿La razón?… nada, sólo gracias Berlín por favor concedido. (Raúl Morales)
Y se viene lo de !!!, quienes también grabaron en Berlín un poco de su nuevo disco, que me imagino se viene de pelos








