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Agustín Moya: “Se puede vivir del jazz”

El saxofonista de 28 años presenta hoy su segundo larga duración: Infinito. Autoproducido y ecléctico, el disco recoge influencias del pop y hasta del funk.

Una impronta de comprometida serenidad, de apego a lo que se sabe más cercano a los huesos. El jazz como un género que puede seguir latiendo incluso cuando ya todo parece inventado e interpretado; cuando a veces los músicos interesados en dicha corriente para algunos suenan a secta intelectualizada que desprecia el rock o el pop. Lo cierto es que, Agustín Moya (28), quien hoy presenta su segundo disco a las 22:30 en el Thelonious (Bombero Núñez 336), de entrada parece más un hiphopero que un jazzista. Pero su gorra, el polerón y el bolso más bien son un testimonio del eclectisismo y apertura de mueven a este saxofonista, quien compuso un álbum que toma elementos del funk y hasta de The Beatles.

“Si bien yo no estoy interesado en componer como los clásicos de los 50, uno no puede saltarse a los patrones. Yo sé qué sucedía en los años cuarenta en Nueva York y conozco a los grandes, pero lo importante, si se quiere estudiar y ser capaz de sacar una voz propia como intérprete y compositor, es ir más atrás e incluso investigar sobre los referentes de los jazzistas más conocidos, como Michael Brecker”.

Becado durante un par de meses para pulir su talento en Nueva York y Boston, hay que decir que antes de eso (bastante antes), Moya fue de esos niños hiperquinéticos encajados en una escuela especial. Pasó por varios instrumentos para encausar su vocación, hasta que reunió a los suyos y les dijo que iba a ser saxofonista. “Aunque no lo creas yo vivo de lo que hago, doy clases a niños de orquestas juveniles y toco en vivo. Así que en rigor se puede vivir del jazz. Pero es algo que depende del empuje que uno le ponga, al igual que este disco, que fue financiado por mi”.

-Siempre ha existido recelo desde los jazzistas a distintos géneros musicales y viceversa.
-Es verdad. Los músicos clásicos siempre han mirado por debajo del hombro al jazz y los jazzistas han hecho algo parecido con las corrientes más populares. Pero eso ha cambiado bastante en el último tiempo. La gente ha entendido que esto no se trata de una constante improvisación, acá se compone y se ensaya con rigor.

- ¿Cuánto demoraste en componer este disco?
-En el 2007 tenía bastante material pero no me convenció. Ya cuando había pulido las ideas fueron seis meses de escribir y componer en mi casa; no sólo con el saxo, también con el piano y hasta en el computador. Lo que hice ahora fueron 500 copias.

-¿Se puede hablar de una escena de jazz? ¿cómo es nuestra realidad comprada con otras?
-El ambiente existe y no es tan reducido como se pudiera pensar. Hay una generación nueva y mucha energía. Hace 20 años sólo tocaban unos pocos, pero ya no es así. (Raúl Morales)


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