Warp: visionarios electrónicos celebran en Santiago

El sello de Sheffield, Inglaterra, cumple 20 años de experimentación sintética y lo celebra con shows en Tokio, Londres, Paris y Berlín. Nuestra capital también forma parte de los festejos con presencia de Plaid y Bibio y un documental de la historia de la discográfica.
En la biografía de Warp hay un personaje que se menciona profusamente: Margaret Tatcher. Si hasta los sesenta, los yacimientos siderúrgicos de Inglaterra eran sinónimo de Sheffield, la llegada al gobierno de la “mujer de hierro” provocó un caos. La industrialización de la ciudad cayó a niveles críticos, la cesantía aumentó y los jóvenes del lugar tuvieron que evadir la monotonía con el único antídoto posible: el baile.
Si a fines de 1989, Manchester era hedonismo, Estados Unidos se ponía camisas leñadoras y olía a grunge y Londres daba los primeros ecos del brit pop, Steve Beckett y Rob Mitchell, dos ilustres habitantes de Sheffield, compartían un vicio: el acid house robótico con reminiscencias de la electrónica de Detroit. Para propagar su adicción por los sonidos sintéticos, arrendaron un viejo galpón y abrieron una tienda de discos llamada FON! (Fuck Off Nazis!) Ese fue el germen. En adelante, las melodías underground de las raves convocaron a más fanáticos en busca de cassettes con esa música. Ante el éxito, Mitchell le propuso a su socio hacer una revista. Pero Beckett contraatacó y le dijo que hicieran un sello. Así nacía Warp (Weird and Radicals Projects) http://warp.net/.
En octubre de ese año, la dupla debutó con 500 copias del ácido “Track With no Name” de Forgemasters. La carátula del EP fue obra de los ultramodernos The Designer Republic, un grupo que heredaba la propuesta industrial devastada de la ciudad y con la que los jefes de Warp mantendrían una larga relación.
El boca a boca expandió las potencialidades de esa electrónica vanguardista y misteriosamente oscura y, un año después, LFO se transformó en el primer batatazo: su single homónimo vende 130 mil copias.
El tecno retorcido y radical de su propuesta se expandió. Con la mirada en sellos como Motown, Factory y Creation, Warp creó una estética: muchos artistas inspirados en el ambient de Brian Eno o en la electrónica de Kraftwerk, pero siempre con un toque personal fueron abriendo puertas para la experimentación. El concepto Warp pasó a ser más importante que los propios músicos. Warp era una identidad que con discos compilatorios como Artificial Intelligence I y II (1992 y 1994, respectivamente) fueron el espacio para crías únicas: Richie Hawtin, Autechre, The Black Dogs (que luego serían Plaid) y Polygon Window (quien con el tiempo se haría llamar Aphex Twin).
Ese impulso logra una pequeña revolución. Los debuts de Autechre y LFO causan impacto, pero el hit tiene un solo nombre: Aphex Twin. Su música marciana, con cierta nostalgia y perversamente desfigurada lo transforman en un ídolo. Más aún, cuando videos de sus álbumes Come to Daddy (1997) y Windowlicker (1999) son realizados por Chris Cunningham, un hechicero de imágenes bizarras y diabólicas, que se gana titulares en revistas como Q y New Musical Express. Como una estrella, Aphex Twin aparece en ocasiones especiales, da pocas entrevistas y pasa sus días en su laboratorio sonoro de Londres o en su casa de campo (se dice que en 2010 sacará disco tras nueve años de ostracismo).
A fines de los 90, el sello se traslada a Londres y vienen más cambios. Nace Warp Films como una manera de aglutinar a directores con una visión rupturista y ambigua; en enero de 2004 se crea bleep.com, un sello por Internet que se ubica como pionero en su género porque rechaza los sistemas anticopia y gana un premio: en 2006 registra un millón de descargas y recibe el trofeo a la mejor tienda digital del año.
En más de 100 discos editados, Warp tiene acólitos memorables como Boards of Canada, Squarepusher y Autechre, entre otros; ha sido pieza de admiración del rock global de Radiohead (Kid A y Amnesiac estaban inspirados en la electrónica fría y cerebral de Autechre), mientras el sello ha ampliado su paleta de estilos. El folk dulce de Vincent Gallo, la sicodelia nostáligica de Broadcast, el rock preciosista de Gravenhurst, los sonidos matemáticos de Battles y el exitoso post punk de Maximo Park (el más vendedor del sello en su historia) y Grizzly Bear (convertidos en una celebridad del folk deforme y sensible en Estados Unidos), han adornado una trayectoria consecuente (sin Mitchell, muerto hace unos años de cáncer), que tiene festejos a nivel mundial: recitales en Tokio, Londres, París y Berlín y que, incluso, irradiaron a Chile con shows en Industria Cultural este sábado de Plaid y Bibio y la exhibición el domingo del documental All Tomorrow’s Parties. Salud por Warp! (Felipe Rodríguez C.)
17 octubre 22.00 Plaid y Bibio (10.000 anticipadas y 12.000 en la puerta)
18 octubre 22.00 All Tomorrow’s Parties gratis con entrada de día sábado o jueves
Entradas en venta en Disquería Sonar (Drugstore de Providencia) y Ticketmaster.








