Thee oh sees pueden flotar en el espacio

Rítmica sicodelia sesentera que se distorsiona para seguir su lisérgico camino más allá de las casas y los cerros. Una banda con varios discos desde el 2004, que este año la volvió a romper con un larga duración llamado Help.
Un grupo de San Francisco que crea ritmos inquietantes. Un sonido lisérgico que hace honores a su lugar de origen y que materializa hipotéticos roces entre David Bowie y The Beta Band, como si tales nombres se hubieran puesto a tocar canciones de los Kinks con más de una copa en el cuerpo.
Garage pasado por LSD y remojado con capas sonoras que habrían hecho lagrimear al mismísimo Phil Spector. Lo de Thee oh sees es un esfuerzo de vanguardia que deambula bien agarrada de sonidos de otra época y que lidia con el hecho de no haber nacido en la ciudad más mediática de la música estadounidense. De hecho, en una entrevista del 2008, el vocalista John Dwyer habló de Nueva York y lo bueno y malo de nacer musicalmente ahí; el efecto contraproducente del excesivo bombo que se le da a la Gran Manzana y su movida. “Es como que un montón de bandas están decepcionadas, sabes? No sé si es porque porque se les está dando bola muy rápido o que chucha, pero creo que hay un montón de grupos a las que se les está pasando por alto. Ahora bien, también hay un montón de tipos pretenciosos por todas partes”.
Help es el nombre de su último disco y fue editado por el sello In the red records. El nombre y la carátula con un murciélago sentado sobre un arcoirirs, cuajan cuando se sabe que admiran públicamente a Syd Barrett por sobre todas las cosas. Ya se sabe, nunca es tarde para poner una dulce estampilla dentro de la boca. (Raúl Morales)








