La nostalgia gobierna a The Crookes

Un hallazgo sin sello que acaba de lanzar su primer single. Para muchos, también, una pandilla de soñadores que escriben canciones sencillas que vagan por los Smiths, Beirut y por un puñado de otras sensibilidades nada complacientes, enquistadas en la mejor herencia de un pop con 40 años de historia, por estos días, más revisitado que nunca.
Son de Sheffield como los Arctics Monkeys, y evocan canciones semiacústicas claras y livianas. Lo suyo no es la oscuridad del bar lleno de humo, más bien son la banda en la mitad de la fiesta y de la que todos quieren saber un poco más después de haberlos escuchado.
Están sin contrato y en la formal sólo tienen un single autoproducido con dos temas en él: A Collier’s Wife y By the seine, que fue lanzado el 13 de septiembre pasado. Tanto al escuchar estas canciones como Yes, yes, we’re magicians, parecemos llegar a un intento de música que salta hacia atrás medio siglo. Muchachos de calcetines blancos y camisas abotonadas hasta el ahogo, tocando en una fuente de soda después de apagar con un manotazo el wurlitzer donde suena Chuck Berry.
Los Smiths aparecen allí, pero la voz de otra época de George Waite los libra de la renegada carga dramática. Este año pudieron grabar una sesión en vivo con Steve Lamacq para BBC Radio 1 y, mientras se acomodan en sus asientos ante los halagos de grandes como Richard Hawley o Noel Gallagher (“Ellos tiene buenas letras, bueno, todos los de Sheffield hacen buenas letras”, declaró), esperan concretar su primer disco durante el 2010. (Raúl Morales).








