La muerte de Irving Penn

El 7 de octubre falleció en Nueva York uno de los mejores retratistas de la historia. Irving Penn, prócer de la fotografía del siglo XX, murió a la edad de 92 años en su departamento de Manhattan.
Irving Penn nació en New Jersey en 1917. A la edad de 17 años comenzó a estudiar diseño en la Escuela Museo de Arte Industrial de Filadelfia, bajo la tutela del fotógrafo ruso Alexey Brodovitch, director artístico de la prestigiosa revista de moda Harper’s Bazaar entre 1938 y 1958.
Penn, quien desde un principio quizo ser diseñador gráfico (trabajó como director artistico en los grandes almacenes Sacks de la quinta avenida), se introdujo al mundo de la fotografia con la ayuda del artista ruso, Alexander Liberman, que era director de arte de Vogue con el cual tomo su primera imagen en color. Su primera portada para Vogue fue en octubre de 1943.
A Penn se le ha criticado por llevar hasta el límite aquel enfoque tan centrado en mostrar a la persona descontextualizada. Es lo que hizo en su trabajo en Latinoamérica y África. Llevó hasta lugares remotos su estudio portátil, sus focos y sus fondos blancos, para fotografiar nativos. Se consideró que Penn trataba a los aborígenes como si fueran modelos, en imágenes carentes de conciencia social.

La simpleza de las fotografias de Penn y la innovación de su trabajo fue resumida por el mismo en una celebre frase “Fotografiar un pastel tambien puede ser arte”.
Esta frase nos hace tomar conciencia de lo equivocados que podemos estar al no darnos cuenta de todo lo que nos perdemos por cerrarnos a un sólo modo de ver la fotografía, al creer que podemos catalogar el trabajo de los otros por no ser de una línea parecida a la nuestra o por no cumplir con los requisitos básicos que la fotografía matemática nos enseña.
Atreverse es el compromiso que nos queda para hacer del legado de Irving Penn algo que perdure por muchos años. (Danny Alveal)








