Maldito policía en los canales de Venecia

El festival de cine más antiguo del mundo comenzó hoy en esa extraña ciudad siempre a punto de hundirse. La versión número 66 de la Mostra Internazionale d’ Arte Cinematografica tiene de todo: homenaje al difunto Akira Kurosawa, la última de Michael Winterbottom, un nuevo documental de Michael Moore y el remake que Werner Herzog hizo de esa película de culto que es Un maldito policía, de Abel Ferrara.
El argumento de Un maldito policía en su versión original de 1992, tenía a Harvey Keitel como un alterado teniente de policía, llevando a cabo su tarea en la división de homicidios de Nueva York con una dedicación similar a la que ponía en conseguir drogas. Una vida que se mueve en espiral descendente y que lo deja con una deuda masiva en apuestas de beisbol, mientras sus acreedores se ponen cada vez más nerviosos. En medio de aquel estado de cosas, el teniente se esnifa todo lo que tiene al alcance, alterna con prostitutas y se aprovecha de su rango para abusar de chicas adolescentes. Todo esto cuando se encuentra inmerso en un caso donde una monja ha sido violada.
La de Herzog, llamada Bad lieutenant: port of call New Orleans, es diferente y de partida se la juega por Nocolás Cage como protagonista, con todo lo bueno y malo que puede salir de aquella decisión. Aquí, el teniente Terrence McDonagh es un guardián de orden que trabaja en Nueva Orleans y que es condecorado por su heroica labor durante el desastre provocado por el huracán Katrina. Sólo que su valentía lo deja con problemas en la espalda y una prescripción de medicamentos que McDonagh prueba cada vez con mayor frecuencia. Así termina involucrado con traficante sospechoso de asesinar a una familia de inmigrantes africanos.
Este film es parte de la competencia oficial y si bien ha recibido comentarios dispares, el más notable vino del propio Abel Ferrara. El artista simplemente se refirió al remake como género, asegurando que en su opinión, todos los directores interesados en reversionar películas ya hechas deberían arder en el eterno fuego del infierno.
La doctrina del shock
Quizás este sea uno de los primeros certámenes que reúne intentos decididos por llevar al cine la reciente crisis económica desde diversos ángulos. Michael Moore estrena el documental Capitalism, a love story y Michael Winterbottom (Manchester, la fiesta interminable y Código 46, entre otras), The shock doctrine. El director británico toma nada menos que el aclamado libro de la periodista canadiense Naomi Klein (titulado de la misma forma), para desarrollar un argumento que intenta mostrar, con trazas documentales, las nefastas consecuencias del modelo neoliberal promocionado por Milton Friedman. Académico de la escuela de economía de Chicago, Friedman fue el inspirador de políticas asumidas con ciego entusiasmo tanto en la dictadura de Pinochet como en el gobierno de Boris Yeltsin. Paradojas de la vida y el dinero, Winterbottom no pierde de vista las convulsiones sociales que el capitalismo a ultranza ha generado en cada país donde ha extendido sus tentáculos de la oferta y la demanda.
De la mostra, también se destaca la última de Steven Soderbergh en clave de comedia, con Matt Damon a la cabeza (El desinformante), y 36 vues du Pic Saint Loup, de Jacques Rivette, sobreviviente de la nueva ola francesa que sigue filmando a sus 81 años de edad. Otra que vivirá su estreno oficial será La carretera, película de John Hillcoat inspirada en el libro ganador del Pulitzer, escrito por el gran Cormac McCarthy.
Más información de las películas que se verán durante los próximos diez días (incluida la desde ya favorita, Soul Kitchen, del turco-alemán Fatih Akin) en el sitio oficial. (Raúl Morales)








