Benjamín Vicuña: “Isla Dawson me conmovió”

Interpretando a Sergio Bitar como un relegado político, Benjamín Vicuña asegura que la película con estreno fijado para mañana contribuye a crear identidad nacional, considera un lujo trabajar con Miguel Littin y aventura su mayor desafío profesional: protagonizar una película sobre la vida de Vicente Huidobro.
La primera imagen sobre Isla Dawson que se le viene a la cabeza a Benjamín Vicuña es la belleza del lugar. “Es lejos el sitio más hermoso en que he estado”, dice. El segundo recuerdo es más mundano. “Me acuerdo que tomamos mucha piscola. Había que pasar el frío”, bromea.
Isla Dawson es un lugar ubicado a cien kilómetros por mar desde Punta Arenas y que tiene un triste recuerdo. Tras el golpe militar de 1973, más de 400 personas -entre los que se encontraban ministros y colaboradores del presidente Allende- fueron relegadas allí y vivieron un exilio obligatorio en medio del frío, la soledad y presiones físicas y sicológicas. La historia de aquella época trágica quedó plasmada en el libro “Dawson, Isla 10”, del actual ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, y en ella se basó el director Miguel Littin (El Chacal de Nahueltoro -1969-, Sandino -1990-), para darle forma a la película que se estrena mañana en las salas locales. “Cuando Miguel Littin me llamó, me entusiasmé de inmediato. Es un maestro del cine, que genera mucha confianza. Fue un lujo trabajar con él porque aprendes mucho. Nos hablaba sobre su amistad con García Márquez, sus nominaciones al Oscar y la vez en que entró en forma clandestina a Chile durante la dictadura. Nos entretuvo a todos con sus historias”, afirma.
Para empaparse del papel, Benjamín Vicuña (que interpreta a Bitar), leyó el libro dos veces. Y durante la filmación, el equipo vivió el mismo proceso que los verdaderos relegados. Estuvieron en la isla en septiembre y prácticamente se aislaron del mundo: no tenían televisión, música e Internet y varios optaron por no comunicarse con sus familias para generar esa sensación interna de vacío y aislamiento que implica el destierro. “Teníamos una radio, pero casi no la ocupé. Si algo malo hubiese pasado, me habrían informado. La soledad sirve, además, para concentrarse. Pero vivir en esas condiciones tiene otra consecuencia: porque estar ahí como relegado te congela el alma. Hacer Isla Dawson me conmovió”, sostiene.
-¿Cómo vivieron las personas reales esa experiencia?
-En condiciones infrahumanas. Pero como la mayoría eran políticos, dirigentes sindicales y, en general, personas con estudios, se organizaron. Eso me pareció increíble. Se fomentaba el compañerismo, se hacían talleres de idiomas. Y la relación entre víctimas y victimarios era rara por el encierro. El hecho de estar en una isla al fin del mundo es extraño.
-¿Qué lección sacaste con Isla Dawson?
-Que está película es educativa. Contribuye a la memoria de Chile, a la identidad nacional. Ayuda a no repetir los errores del pasado. Creo que el gran mérito es ampliar la visión de la sociedad, de no ser sesgado porque alguien piensa distinto a ti. Hay una idea de integración que es muy valorable.
-En ese sentido, se emparenta con Machuca…
-No. Cada película tiene su historia particular. Admiro, por ejemplo, que Bitar ahora dialogue con la oposición, que se expongan ideas, que se trabaje por hacer de Chile un mejor país.
-Cristián de la Fuente es el Teniente Labarca. ¿Cómo viviste ese rol antagónico?
-Bien. Cristián es un actor que le pone mucha garra y profesionalismo a su trabajo y que no tiene poses. Conversamos bastante. Es un tipo bien piola.
-¿Qué personaje chileno te gustaría hacer en el futuro?
-Hice a Manuel Rodríguez y lo haré de nuevo en una teleserie, lo que me pone muy orgulloso. Pero me gustaría interpretar a Vicente Huidobro. ¿Por qué? Porque fue un ser poético, un hombre que quiso ser presidente de Chile y que vivió en forma intensa. Es un chileno atípico al que admiro profundamente.
(Felipe Rodríguez C.)
Creo que una de las formas mas bellas y accesibles de documentar y transmitir la historia, es a traves del cine.
Estoy en Venezuela hace 12 meses, hace uno termine de leer “Dawson, Isla 10″. Prestado por un amigo que vivio la experiencia de ser relegado y que vive en Venezuela hace mas de 3 decadas. Quede con una sensacion profunda de tristeza, pero raramente, tambien de esperanza en que en Chile se pueda hablar, sacar afuera los trapos y ventear todos los dolores para finalmente, sanar, ojala, en armonia.
No sabia de esta pelicula y ahora que leo la entrevista a Benjamin Vicuna, se que lo primero que hare regresando a Chile, es verla.
Me parecio sobretodo valorable su comentario sobre la integracion y contribuir a la Memoria de Chile porque es la unica manera de no volver a tropezar siempre con las mismas piedras, una y otra vez.
Gracias por la entrevista!!!
Besos desde Venezuela,
Cristina








