“Antes no me tomaba el cine en serio”

A sus 29 años, Sebastián Silva, director del filme La Nana que obtuvo el premio a la mejor cinta extranjera en el pasado festival de Sundance, sabe que está en alza. Acaba de sellar un acuerdo para hacer su primera película en inglés, Second Child, y planea registrar un filme experimental a fines de este año en Chile. “Nunca pensé que podría vivir del cine tan pronto”, admite.
Con apenas dos películas en su currículum, Sebastián Silva sabe que el cine está hecho de contrastes. Por un lado, su debut, La Vida Me Mata (2006), estuvo apenas doce días en las salas locales y sólo convocó a nueve mil personas. Por otro lado, su segundo filme, La Nana,-que sólo costó US$ 400.000- fue seleccionado para participar en el festival de Sundance –el más prestigioso de cine independiente del mundo-, ganó el premio a la mejor película extranjera y su protagonista, Catalina Saavedra, también se llevó el máximo galardón por su actuación. Títulos que le abren las puertas de exhibición en varios países del mundo y que lo han llenado de elogios desde que se estrenó en los cines locales. “A La Vida Me Mata nadie la cachó. Y me dejó con depresión. Estuve unos días encerrado porque, además, ni siquiera los canales la quisieron comprar. En cambio, con La Nana fue todo distinto. Hubo cinco funciones en Sundance y la gente jamás se retiró de la sala. Es más, aplaudían cuando se acababa la película. Ahí empecé a creer que era de las favoritas, pero no pensé que ganábamos”, cuenta.
Silva es como un artista renacentista. A sus 29 años, pinta, tiene un grupo llamado Los Monos –que tiene más de un millón de visitas en Youtube-, y dirige películas. Y lo hace bien. Tanto, que durante la premiación en Sundance, Lee Daniels, el director de Push, el filme que obtuvo el premio a la mejor película del festival, se acercó para felicitarlo y ofrecerle un proyecto: filmar su próxima película en inglés. “Le encantó la película y me preguntó si tenía algún guión. Se lo mandé, lo leyó, se lo mandó a la gente de la productora con que trabaja y a todos les fascinó. La película se llama Second Child y será filmada sólo con actores gringos. En junio empezaríamos el rodaje y me gustaría que fuera en Sudamérica porque sale más barato. ¿De qué se trata? De un niño de 8 años que se va de paseo al campo con su familia. No tiene una figura masculina presente y tiene tendencias homosexuales. Ese es el origen de la historia”, cuenta.

-Tus dos películas las escribiste con Pedro Peirano -31 Minutos-. ¿Second Child también?
-No, la hice solo. En diciembre queremos grabar una película experimental llamada Gatos Viejos. Y esa pienso escribirla con Pedro. Nos llevamos muy bien, es muy talentoso y adoro su trabajo. Pero será una película de bajo presupuesto y con cuatro actores. Entre ellos, Bélgica Castro, Claudia Celedón y Catalina Saavedra.
-Las dos últimas están en tus dos películas. ¿Son tus regalonas?
-No. Pero son mujeres choras, sencillas, inteligentes y talentosas. Y, por sobre todo, con un gran sentido del humor. Eso es un fundamental en un actor. Como que no engancho con los que son muy serios. Y estas mujeres saben parodiar muy bien.
-¿Cuál crees que es el gran mérito de La Nana?
-Es una historia que está muy bien contada. No es el típico trato a las empleadas que se ve, por ejemplo, en las teleseries. Es un guión sencillo, que te entretiene y que, en el fondo, sólo trata de contarte una buena historia.
-¿Pensabas dedicarte al cine tan joven?
-No. Estuve en la Escuela de Cine un año y me salí. Antes no me tomaba el cine en serio y fui re pastel. Y nunca pensé que podría vivir del cine tan pronto. Es todo muy sorpresivo. En el cine, a menos que hagas películas como ¿Querida Encogí a los Niños? (1989) no puedes predecir nada. Y así como ahora estoy bien, también estoy preparado para decepcionarme.
-¿Quiénes son tus referentes cinematográficos?
-El cine no me fascina tanto. Siempre iba porque me entretiene, pero no sabía nada. Es más, varias veces me quedaba dormido. Con Peirano conocí mucho porque es muy cinéfilo. Y aunque no tengo referentes, me gusta la naturalidad de Lars Von Trier en Rompiendo las Olas (1996) y Bailarina en la Oscuridad (2000). También Woody Allen y Larry David por su sentido del humor. O las películas de Gus Van Sant. Pero, la verdad, no cacho mucho.
-Por último, ¿sentiste que tu triunfo en Sundance era un triunfo del cine chileno?
-No sentí ninguna responsabilidad con eso. En Chile no existe ningún movim
iento ni los cineastas se juntan a conversar. La única responsabilidad la sentí con mis amigos, con mi familia, los que me apoyaron. Estaba como “El Chino” Ríos cuando llegó al número uno. En el fondo, el triunfo era suyo. Y no de todos los chilenos. (Felipe Rodríguez C.)








