Eulogies dejan las sombras del anonimato

Una banda que desde el 2007 consiguió encausar el talento compositivo de su fundador Peter Walker, acaba de lanzar un entrañable larga duración: Here anonymous.
Los primeros sonidos de Day a day, el tema que abre las puertas del disco que sucedió al EP Tempted to do nothing, Here anonymous, transmiten inusitada confianza. El enganche es natural y prometedor, aún en el uso de fórmulas pop que no han nacido ayer. El talento está ahí y no demora en confirmarse.
Melodías montadas sobre ritmos progresivos de raíz acústica, no hacen más que ratificar el buen gusto del grupo armado por Peter Walker hace dos años. Se trata de un músico oriundo de Los Angeles, California, que alcanzó a grabar dos placas como solista antes de invitar al bajista Tim Hutton y el baterista Chris Reynolds como apoyo para sus presentaciones en vivo. Sin embargo, el aporte de estos dos amigos llegó mucho más lejos.
En una proporción similar pero jamás exacta, los primeros tres temas del Here anonymous recrean la solidez de las primeras agujas clavadas por Travis y Nigel Godrich en The man who. Así, hasta que la suave voz de la invitada Nikki Monninger, da un pequeño giro a la elegante tuerca en una de esas canciones que son diálogos y que acá lleva por nombre Two can play.
Editado por el sello Dangerbird, tal vez el único pecado de Walker es su tentación por caer en la monotonía, ya que si bien hay velocidades mayores en algunas apuestas (Eyes on the price), y se reconoce ese bajo tan característico de los nuevos tiempos y por el que Peter Hook debería cobrar derechos de autor, nada de lo que brilla en Here anonymous es un golpe a la cátedra. Aquí dominan los medios tiempos y está bien. Se puede disfrutar lo que se oye y de paso, apostar por lo que vendrá de ahora en adelante. (Raúl Morales)
se ven re wenos estos cabros le dire señor morales…gracias por la recomendacion








